lunes, 3 de junio de 2013

Cien de diez, de Enrique Barrero

En la ciudad donde habita el olvido de un modo especialmente cruel para los poetas (bien lo sabe el mismo Cernuda, que sufre el silencio administrativo hispalense en este 2013 cuando se cumplen cincuenta años desde que Paloma Altolaguirre encontrara su cuerpo inerte junto a una pipa y un libro de doña Emilia Pardo Bazán) se presentó la pasada semana en el corazón de tan ingrata urbe el nuevo poemario del que es, a mi juicio, uno de los grandes poetas sevillanos actuales: Enrique Barrero.

Conocí los versos de Barrero hace tiempo cuando descubrí su blog “De cimas y subsuelos” a través de la bitácora de Enrique Henares (al que desde aquí agradezco que siempre me descubra nuevos gozos lectores y permita que saquee su biblioteca a mi antojo). Pues bien, en el mencionado blog el autor cumplía el titánico reto de componer una décima diaria, lográndolo de manera admirable desde el 7 de marzo de 2010 hasta el 30 de noviembre de 2012 sin interrupción. Como resultado de tamaña hazaña conservamos el tesoro de mil décimas maravillosas que siguen a día de hoy albergadas en el sitio http://decimasysubsuelos.blogspot.com.es/ para deleite de todo navegante ávido de versos.

Fruto del ejercicio lírico constante que el poeta realizó durante esos mil días, hoy tengo entre mis manos el poemario Cien de diez, recopilación de cien de esas décimas, agrupadas en diez bloques de diez poemas conforme a la temática inspiradora. Punta Umbría, la luz del mar, estampas andaluzas, vivencias cofrades, esquinas hispalenses, familia, maestros, menudencias, el tiempo y los sentimientos de hondura son los ejes sobre los que se organiza la obra. Cien décimas en las que queda patente la soberana capacidad de Enrique Barrero para reconstruir la vida propia con arquitectura de versos, traduciendo recuerdos y emociones que todos cosechamos como sólo los elegidos pueden hacerlo. Como muestra, a continuación algunas de mis debilidades personales escogidas:

HIJA MÍA

Hoy has nacido, hija mía.
Hermana de dos hermanos.
En esas pequeñas manos
cabe toda mi alegría.
Es este tu primer día
como un milagro pequeño.
Mira el mundo –te lo enseño-
o, mejor, duerme en mis brazos,
que está el mundo hecho pedazos
y yo velaré tu sueño.


ROSARIO DE MONTESIÓN

Perla blanca. Escala al cielo
por el nácar de un rosario.
Transparente relicario
donde cabe todo anhelo.
El mundo va a ras de suelo
con sus lodos y sus barros
pero todos los desgarros
me los alivia tu cara,
bendita mirada clara
de la Plaza de los Carros.

VIEJA BICICLETA

Oxidado el manillar
y pinchadas las dos ruedas
no recorres las veredas
que lindaban con el mar.
Hoy de aquel pedalear
queda poco, apenas nada.
Abatida y desinflada
junto a tristes trastos viejos
tus pedales son espejos
de una infancia arrinconada.

Para quien no conozca al autor, Enrique Barrero Rodríguez nació en Sevilla en 1969 y es escritor, poeta y profesor en la Facultad de Derecho de la Universidad de la citada ciudad. Su primer libro de poemas vio la luz en 1995 bajo el título Colección de sonetos para un sueño. A este siguieron: Breve nombre de amor (1996), Cien sonetos de amor (1996), Mejor indiferencia que esperanza (1998), La luz en tu mirada (1998), El tiempo en las orillas (2000), Poética elemental (2002), Varón de Dolores. Poemas de la Semana Santa de Sevilla (2005), Sur adentro. Acuarelas y poemas (2005), Fe de vida (2007), Liturgia de la voz abandonada (2009) e Instantes de la luz (2011). En su currículum literario, los premios poéticos recibidos ocupan varias páginas; imposible citarlos todos sin que el lector se agote en el repaso.

Los versos en Cien de diez demuestran una vez más la calidad de su autor, calidad literaria y personal; porque en la lectura de estos poemas es inevitable percibir -entre metáforas, encabalgamientos, anáforas y sinestesias- la humanidad del hombre que los ha compuesto, ese “yo poético” que se nos revela entrañable y generoso en una exposición sincera de su intimidad. Poesía clásica y poesía humana, con la verdad del corazón y la vida ondeando como bandera de una patria lírica exquisita y distinguida de la que don Enrique Barrero es justo gobernante. 

4 comentarios:

Enrique Barrero dijo...

Ana, gracias por tu sensibilidad y por la generosidad de tu lectura y tu reseña, que es para mí un regalo inesperado. Un agradecido y fuerte abrazo.

Marilú CuEnTaLiBrOs dijo...

No lo conocía, pero me ha encantado tu exposición, así que me lo llevo anotado. Un beso

Ana Parrilla dijo...

Enrique, esta reseña no es nada en comparación con el regalo de tu poesía. Gracias a ti por el esfuerzo creativo.

Un abrazo.

Ana Parrilla dijo...

Marilú, gracias por la visita y por el comentario. Echa un vistazo al blog "De cimas y subsuelos", te gustará seguro.

Un besazo.

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